Misiles por piezas

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Xavier Vinader escribe en el semanario en catalán El Temps sobre el mercado negro de venta de armas que se organizó con la caída de la URSS. Este tráfico impune de misiles desmontados y revendidos por todo tipo de piezas continúa siendo norma en todas aquellas repúblicas herederas del Kremlin.

Este es el artículo de Vinader:

 

Misiles por piezas

 

El mercado negro de las armas no conoce la crisis. Durante los años inmediatos a la caída del sistema soviético, un selecto grupo de ex miembros del aparato se hizo de oro vaciando los arsenales de la difunta URSS y vendiéndolos aquí y allá ―especialmente en Oriente Medio, África y Ásia―. El paso del tiempo y la recomposición geoestratégica del mundo no ha hecho disminuir el negocio ―siempre hay algún conflicto para alimentar―, sino que ha hecho nacer nuevas redes de proveedores clandestinos de artimañas de destrucción más y más sofisticadas. Nos suministra un ejemplo la operación llevada a cabo por los agentes del servicio ruso de aduanas, exactamente de la región de San Petesburgo, que a finales del mes de mayo descubrieron 65 componentes de sistemas antimisiles ―más de dos toneladas de material― a punto de salir del país a escondidas. Estirando del hilo, detuvieron a más de una docena de personas, entre las cuales ciudadanos ucranianos, bielorrusos y un grupo de militares del ejercito ruso, retirados y en activo.

 

La mayoría de piezas de los misiles descubiertas transitaban en camionetas por Ucrania, Bielorrusia, el Kazajstán y Bulgaria. Pero algunos componentes esenciales de un radar de miniatura también fueron interceptados en las maletas de un pasajero del bus que iba de Rostov, en el sur de Rusia, hasta Zaporijia, en Ucrania. Y más de cuarenta elementos de los misiles tierra-aire, clasificados top-secret (ya que formaban parte de los sistemas de los misiles estratégicos S200 y S300), aparecieron durante el registro de las casas de los detenidos. La cantidad y la diversidad del material dejó boquiabiertos a los investigadores.

 

"No es un tráfico normal. Es un tráfico destinado a países que ya tienen este armamento y que, seguramente, ahora buscan la manera de comprar piezas de recambio a buen precio ―ha dicho el analista militar Alexander Golts―. Estos gobiernos saben perfectamente que si han de pasar por los canales oficiales [la empresa estatal Rosoboronexport] el precio será mucho más elevado y recibirán presiones para comprar otros modelos. Eso les hace optar por el mercado negro." El sistema es muy sencillo: sólo hace falta ponerse de acuerdo con el responsable de un depósito militar para que declare un misil fuera de servicio y, seguidamente, los cómplices puedan desmontar los aparatos y hacerlo salir de la base militar por piezas. Así, poco a poco, las piezas más sensibles del misil estratégico S300 ― que, montado sobre un camión normal, puede alcanzar un objetivo a 150 quilómetros en el cielo ― salen del país y van a parar a manos de los hipotéticos compradores que, se sospecha, pueden ser chinos, búlgaros, sirios o vietnamitas, porque todos habían comprado estos sistemas. Ahora, está claro, los países bajo sospecha desmienten cualquier tipo de contacto con los traficantes detenidos.

 

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