Vladimir Putin se ha metido ahora a escritor. O al menos eso pretende con sus artículos de fondo, de pretensiones intelectuales, que ha comenzado a publicar en Russki Pioner, una revista mensual de élite.
Lo revela Dmitri Polikarpov, corresponsal de El Periódico, con la siguiente crónica:
Nada le gusta tanto al primer ministro ruso, Vladimir Putin, como sorprender al público. Sabe hacerlo a la perfección y siempre en el momento más adecuado para que su imagen siga siendo la del número uno del poder ruso, a pesar de que desde hace más de un año el puesto del presidente lo ocupa Dmitri Medvédev.
Los aforismos y deslices intencionados de Putin que pronunció en público, en algunas ocasiones ingenuos, en otras indecentes, ya se han hecho famosos. Además, en la mente de la sociedad rusa han quedado marcados varias escenas inolvidables protagonizadas por el antiguo espía del KGB (servicios especiales) convertido en presidente del país en el 2000. Durante sus más de nueve años en el poder, Putin ha pilotado un cazabombardero, hizo un viaje en submarino nuclear y demostró un torso desnudo y musculado.
Imagen castiza
Lo que faltaba a esa imagen tan redonda de un hombre castizo eran tal vez su parte intelectual y humana. A diferencia de sus colegas, políticos occidentales de primera fila, Putin nunca ha escrito un artículo para la prensa nacional. Eso sí, al poco de llegar al Kremlin publicó un análisis de relaciones entre Rusia y Occidente en The Times. Pero era evidente que esa obra tenía poco que ver con su verdadero estilo. Además, las entrevistas que Putin ha concedido se pueden contar con los dedos de una mano.
La columna, titulada ¿Porqué es difícil destituir a un hombre?, ofrece una visión de Putin sobre el tema de recursos humanos que es especialmente actual para muchos rusos que se quedaron sin trabajo: «Estoy convencido de que permanentes cambios de personal no resuelven nada. Cada nuevo empleado dirá: 'Necesito unos seis meses para orientarme'».
De pesos pesados
Russki pioner no es una revista cualquiera. Se trata de una tribuna elitista de pesos pesados de la política y del mundo de los negocios, que sale una vez al mes y con una tirada de solo 30.000 ejemplares. Sin embargo, parece claro que Putin ha roto el hielo en sus relaciones con los medios para demostrar a los rusos que no solo es un hombre duro, sino también con ideas y sin nada que envidiar a su sucesor Medvédev. La popularidad del actual presidente ha crecido gracias a entrevistas concedidas a los medios, cosa impensable para su antecesor.
Lo que provoca mucha curiosidad es si Putin va a cobrar. «Por supuesto le pagaremos un honorario. Pero tengo la impresión de que cuanto más importante es el autor, menos le interesa lo que se le pagará», dijo Kolesnikov.
Los trabajos extra de Putin se pagan normalmente más que bien. Un cuadro pintado por el primer ministro fue vendido por 830.000 euros en una subasta de beneficencia en San Petersburgo. Los ingresos se destinaron a dos hospitales infantiles de la ciudad y a la restauración de una iglesia. «Pintó su cuadro en un cuarto de hora, sin ninguna ayuda», dice Nadezhda Anfalova, jefa de la exposición.
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