El rearme ruso, en las columnas editoriales

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El anuncio del presidente Medvedev sobre un incremento espectacular en el presupuesto militar de Rusia a partir de 2011 es objeto de comentario en las columnas editorial de diversos periódicos españoles. Escogemos lo que publican La Vanguardia y El Periódico.

El de La Vanguardia se titula "El póquer ruso" y dice así:

COMO si de una partida de póquer se tratara, Moscú acaba de plantear una subasta armamentística que resulta chocante, si no preocupante. El presidente Medvedev ha anunciado que Rusia aumentará para el año 2011 su presupuesto militar con el objetivo de modernizar sus fuerzas armadas y para renovar el arsenal nuclear estratégico, asunto este último que considera prioritario. Desde la Casa Blanca, se ha rebajado la importancia del anuncio ruso con el comentario de que se trata de un mensaje "de uso interno". Washington quiere creer que Rusia va de farol.

El presidente ruso justifica el anuncio en la necesidad de hacer frente a la expansión de la OTAN, así como al terrorismo internacional y los conflictos regionales en su área de influencia. Afirma que la organización atlántica de defensa se encuentra cada día más cerca de sus fronteras, pero en el fondo se trata de frenar el expansionismo comercial estadounidense - necesitado de materias primas-en las antiguas repúblicas soviéticas. Un trasfondo en el que Moscú se juega una buena parte del prestigio internacional, recuperado bajo los ocho años de presidencia de Putin gracias, sobre todo, a la carestía de los precios energéticos.

El anuncio del presidente Medvedev parece contradecirse con el deshielo que parecía haberse puesto en marcha con la llegada de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos. Un deshielo anunciado por el vicepresidente Joe Biden durante la Conferencia para la Seguridad, el mes pasado en Munich, y ratificado luego por Obama en carta a su homólogo ruso. En esa dirección fue también el acuerdo suscrito hace diez días entre los responsables de Exteriores de ambos países, Hillary Clinton y Serguei Lavrov, para renovar el tratado Start 1 de reducción de armas estratégicas, firmado en 1991 y que expira el próximo mes de diciembre. Es el relanzamiento de unas relaciones con Rusia que Obama pretende asegurar para poder emprender sus políticas de reformas tanto en el frente interior como en el exterior, libre de algunas ataduras y con el reforzamiento de alianzas.

Moscú no se lo pondrá fácil, sin embargo, a Obama. Además de eliminar el célebre proyecto de escudo antimisiles que la Administración Bush pretendió instalar en el este europeo, a cambio al parecer de que Rusia apoye a Washington en el desmantelamiento del programa nuclear iraní, la diplomacia rusa trabaja para que Ucrania y Georgia no entren en la OTAN y, sobre todo, quiere seguir manteniendo el estatus de gran potencia mundial que ha ido recuperando después del hundimiento de la Unión Soviética. Y la forma de hacerlo es con envites como el de anunciar este rearme a gran escala del Ejército y la Armada rusos, con el fin de seguir manteniendo el fuego de la negociación con estados Unidos bien vivo. Es de esperar que el empleo de este tipo de táctica diplomática, que parece sacado de una novela de la guerra fría, no afecte a las buenas relaciones entre las dos potencias.

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