November 2008 Archives

La operación de compra de un 30% de Repsol por parte de la rusa Lukoil ha hecho saltar las alarmas en los servicios secretos españoles. Un informe del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), consignado con la clave c/12861/07/10/2008, advierte sobre el riesgo geoestratégico que comporta una operación de estas características, informa el diario Público.

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Vaguit Alekpérov, presidente de Lukoil, con Vladimir Putin al inaugurar una gasolinera en Nueva York

Según la tesis que maneja el CNI, la entrada de Lukoil en el mercado español daría poder a Rusia para aislar energéticamente el sur de Europa, que es la única área importante del continente que queda ahora fuera de su alcance. Con la entrada en Repsol, Lukoil no sólo controlaría el mercado español, sino que tendría influencia en el Magreb, otra zona clave en el mapa energético mundial y donde la petrolera española cuenta con importantes intereses.

El informe del CNI está fechado el pasado 10 de octubre y cobra ahora plena actualidad. ¿Por qué los servicios de inteligencia elaboraron un informe sobre Lukoil en aquel momento? La explicación es que ya entonces se conocía la decisión de Sacyr de desprenderse de su paquete accionarial en Repsol y empezaban a florecer las especulaciones sobre el posible comprador, entre las que aparecía el nombre de la petrolera rusa.

Los temores del CNI se extienden a una posible política de desguace de Repsol. En particular, su análisis apunta que Lukoil no tiene interés en las reservas energéticas de la compañía española (sus yacimientos son mucho más ricos) y que podría desprenderse de ellas, conservando sólo sus instalaciones de refino y su red de estaciones de servicio. Esta posibilidad es interpretada en clave negativa por los servicios de inteligencia, que consideran que Repsol es la única empresa española capaz de aportar recursos energéticos a España.

Radiografía de Lukoil

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Leído en El Economista:

Parece que para ser una petrolera rusa hay que tener todo un imperio de control sobre todos los sectores económicos. Gazprom fue el primero en ser señalado como pretendiente de Repsol, todo un gigante ruso con una fuerte influencia en varios negocios. Pero quien ahora tiene todas las papeletas para desembarcar en la petrolera española es Lukoil, que tampoco se amilana a la hora de lucir sus influencias, tanto en Rusia como en el exterior.

Al igual que Gazprom, Lukoil también patrocina un equipo de fútbol: el Spartak Moscú, que es el más laureado del deporte rey con nueve títulos de liga desde 1992. También controla varios medios de comunicación y tiene importantes participaciones en varios sectores.

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Pero donde sobre todo destaca este gigante ruso es en su negocio tradicional, donde ha conseguido ser una empresa integrada de petróleo y gas.

Lukoil, presidida ahora por el oligarca Vagit Alekperov (el hombre más rico de Rusia), es el resultado de la fusión en 1991 de tres empresas rusas y hoy cuenta con una plantilla de 150.000 empleados. Entre sus hitos destaca ser el principal productor de petróleo de Rusia, con una producción de 95 millones de toneladas y segunda compañía mundial en reservas de petróleo y gas tras Exxon Mobil.

Asimismo, cuenta con el 1,3% de las reservas mundiales de petróleo, que a principios de este año representaban 15.715 millones de barriles. En cuanto al gas natural, las reservas suponen 27.921 millones de metros cúbicos.

Conviene leer el artículo de opinión de C.Ribagorda en La Gaceta de los Negocios:

El nombre de Luhttp://www.gaceta.es/negocios/20-11-2008+lukoil_endeudada_condenada_rusia_por_pactar_precios,noticia_1img,28,28,38898.koil suena en el mercado como comprador de Repsol desde hace semanas. Aunque oficialmente no hay respuesta, en privado tanto Sacyr como La Caixa reconocen conversaciones con la petrolera rusa para venderle un 30% de Repsol.

Aún así, las dudas que genera la operación son muchas. En primer lugar, geoestratégicas. Es cierto que Rusia necesita poner un pie en España para culminar su expansión y controlar, sobre todo, el gas de Gas Natural. Pero la cuestión es si el Gobierno español va a desairar al presidente francés, Nicolas Sarkozy, que también quiere el control del mercado gasístico español para limitar el poder ruso en la Unión Europea (el 42% del gas de Europa se importa de Rusia). Ahí encajarían las declaraciones del ministro Sebastián, que aseguró que intentará "por todos los medios que Repsol siga siendo española", y las del presidente Zapatero, que aunque no se mostró tan duro como unos días antes con la pública Gazprom, aseguró que ve "bueno" que Repsol sea española.

Refinanciación
Pero, además de geoestratégicas, la operación genera otras dudas. En primer lugar, Lukoil tiene que refinanciar casi 2.000 millones de dólares de deuda, lo que se une a los 9.000 millones de euros que tendría que conseguir de la banca para realizar la operación. Mala época para hacerlo, porque los bancos rusos también están sufriendo la crisis. "La economía rusa tampoco está para tirar cohetes, ni la bolsa, donde Lukoil ha perdido casi la mitad de su valor... No va a ser fácil", aseguran fuentes financieras.

Además, si el precio del barril del petróleo continúa bajando —ya está por debajo de 50 dólares— será difícil que la petrolera rusa pueda hacer grandes inversiones. De hecho, Lukoil ya advirtió antes del verano que rebajaba sus inversiones previstas para 2009 y 2010 a unos 7.000 millones de dólares cada año. El 30% de Repsol vale 9.000 millones de euros.

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, exigió hoy al Gobierno socialista que garantice que "de ninguna manera" la petrolera Repsol va a quedar en manos de una empresa extracomunitaria como Lukoil, dado que a su juicio, no se cumplen las condiciones de "reciprocidad mínima". Ademas, destacó que Rusia es un país en el que la economía de mercado "es ciertamente dudosa",informa Europa Press.

De Cospedal hacía estas declaraciones después de que el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, dejara ayer la puerta abierta a la venta del 30 por ciento de Repsol a Lukoil al afirmar que tenía que ser respetuoso con los intereses de la compañía y con las posibles negociaciones.

En una rueda de prensa en la sede nacional del partido, De Cospedal señaló que la actual situación es "una manifestación más de las veleidades" del Ejecutivo socialista, que, según dijo, en su día hizo que Sacyr comprara el 20 por ciento de Repsol y la constructora "hoy tiene un problema encima de la mesa que no sabe cómo resolver" debido a su endeudamiento.

"No tiene credibilidad ninguna un presidente del Gobierno cuyas veleidades hacen que hoy pueda estar en peligro un sector estratégico español como el sector energético", proclamó la secretaria general de los 'populares'.

Este es el editorial que publica hoy El País sobre la polémica compra por la petrolera rusa Lukoil de un importante paquete de acciones de Repsol:

La hipótesis de que la compañía petrolera rusa Lukoil adquiera hasta el 30% del capital de Repsol vuelve a poner sobre el tapete el temor de Europa al agobiante dominio del gas y el petróleo de Rusia sobre los mercados energéticos europeos, y las debilidades de la política energética española, que ha dilapidado varios años de tranquilidad corporativa sin que se hayan podido consolidar los controles de capital español sobre las empresas estratégicas de la energía. Ahora se aprecian con claridad las debilidades de asociar una empresa constructora como Sacyr, afectada hoy por las urgencias crediticias propias del crash inmobiliario, a la estabilidad corporativa de un grupo energético como Repsol, tan importante para los intereses españoles.

Sólo la importancia de esos intereses justifica que el Gobierno español tenga la última palabra en esta operación, por más que sea un negocio privado. Pero hay más argumentos. Repsol no es sólo una empresa dominante en el mercado de los combustibles, líder por su capacidad de refino y una avanzadilla inversora en América Latina. Además, está situada en el punto neurálgico del mercado del gas y de la electricidad en España, puesto que posee una participación del 30% en Gas Natural y participará, a través de esa cuota, en la adquisición de Unión Fenosa. El desembarco de Lukoil en Repsol obligaría casi de inmediato a considerar una separación accionarial de Repsol y Gas Natural, para evitar que el grupo ruso controle de una tacada el meollo del mercado energético español.

La percepción del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, sobre la negociación de Sacyr con Lukoil es muy poco matizada. Considera que Lukoil es una empresa privada, puesto que la estadounidense ConocoPhillips es su accionista principal. Pero no es lo mismo una empresa privada en Europa, donde se respetan las fronteras entre los intereses públicos y privados, que en Rusia, donde los grupos privados también pueden convertirse en instrumentos de presión para obtener ventajas políticas sobre otros países. Rusia tiende a utilizar su producción de petróleo y gas para presionar e imponer sus razones estratégicas, y de ahí nacen las reticencias de los Gobiernos y las autoridades comunitarias a dejar entrar capital ruso.

El presidente debe recordar sobre todo que el Gobierno tiene la responsabilidad imperativa de garantizar el suministro energético de la población; y que esa responsabilidad implica que no puede haber desabastecimiento de petróleo o gas porque los intereses de suministro de otro país o sus tácticas políticas se impongan sobre las necesidades españolas. Por ello, cabe concluir que Lukoil no es el mejor socio para Repsol. Quizás el Gobierno cree que estos graves inconvenientes pueden prevenirse con una estricta exigencia contractual de prioridad de suministro y aportaciones financieras. Pero debe ser consciente de que es muy probable que esas garantías no sean suficiente para evitar la percepción de que el centro donde se tomarán las decisiones será el Kremlin.

Gazprom, no; Lukoil, sí

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Los mismos que se rasgaron las vestiduras cuando, hace dos semanas, trascendió que Gazprom podía adquirir un paquete significativo de acciones de Repsol, ahora le otorgan toda clase de facilidades a la también rusa Lukoil.

En el caso de Gazprom se hablaba del paquete del 20 por ciento de acciones en poder de Sacyr-Vallehermoso, inmobiliaria que necesita inyectar liquidez a sus cuentas. Ahora, con Lukoil, se llega a un 30 por ciento, incluida parte de las acciones que ahora tiene La Caixa.

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El presidente Rodríguez Zapatero se ha pronunciado a favor de la compra, mientras que el ministro de Industria, Miguel Sebastián, pone objecciones.

Este es el despacho de la agencia Europa Press sobre la postura oficial de la primera compañía rusa privada en el campo energético:

El grupo petrolero ruso Lukoil declinó realizar comentario alguno sobre el posible interés de la segunda mayor compañía rusa del sector en adquirir un 29,9% del capital de su homóloga española Repsol, y apuntó que sólo habla de operaciones cerradas, según indicó a Europa Press un portavoz de Lukoil.

"No hacemos ningún comentario sobre esa cuestión, hay un montón de rumores. La política de Lukoil es muy estricta a este respecto y sólo se da información después de cerrar los acuerdos", señaló.

Lukoil, la segunda mayor petrolera rusa y de capital privado, estaría interesada en comprar la participación del 20% de Sacyr Vallehermoso puesto en venta, así como un 10% adicional en manos de otros accionistas, según indicaron a Europa Press fuentes del sector.

A este respecto, Criteria habría mantenido "contactos informales" con la petrolera rusa Lukoil para la venta "total o parcial" de su participación del 9,1% en Repsol, indicaron a Europa Press fuentes del mercado.

Gazprom, el gigante energético ruso que controla el suministro de gas y gran parte del petróleo del este y del centro de Europa, ha puesto ahora sus ojos en Repsol, la principal compañía del sector energético.

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El control de la empresa, accionista mayoritaria además de Gas Natural, en proceso de fusión con la eléctrica Iberdrola, se produciría mediante la compra del 20 por ciento de las acciones ahora en poder de Sacyr-Vallehermoso, empresa inmobiliaria inmersa en la crisis del sector y necesitada de liquidez.

La operación que planea Gazprom es conocida por el gobierno español de primera mano a raíz de la entrevista que mantuvieron ayer en Madrid el vicepresidente ruso, Alexander Zhukov, y el ministro español de Industria, Miguel Sebastián.

Alexander_Zhukov_conversa_Miguel_Sebastian.jpg El vicepresidente Zhukov con el ministro Miguel Sebastián / EFE

Según la larga crónica de El País, el ministro Sebastián alega que se trata de una operación empresarial privada, primer paso para desentenderse del asunto y no poner impedimentos legales ni reglamentarios.

Para El Periódico, no se escapa que la compra de Repsol afectaría también al equilibrio de accionistas en la catalana Gas Natural.

Como dice un despiece de El País, Gazprom más que un grupo gasista es una herramienta de poder. La prueba más palpable es que el presidente Medvedev utilizó la dirección de esta empresa como plataforma de promoción antes de suceder a Putin en el Kremlin.

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El mismo diario considera que esta operacíón cierra el círculo de alianzas para mejorar la posición en el transporte y asegurarse la venta directa de gas en todo el continente europeo. Con 445.000 empleados y una capitalizackión de 73.776 millones de euros, Gazprom produce 556.000 millones de metros cúbicos de gas al año y 34.000 millones de toneladas de petróleo.

Un editorial de El País de hoy, titulado "Rusia a la ofensiva" advierte que Europa debe reducir su dependencia energética porque Moscú, mientras tanto, juega sus cartas a fondo.