Aunque Sarah Palin advirtió del peligro que representa Rusia, lo cierto es que dos semanas antes de que hiciera estas declaraciones, un grupo de técnicos de Gazprom estuvo negociando en Alaska una posible colaboración en materia de prospecciones de gas. De modo que una cosa es lo que dice la gobernadora de Alaska y otra lo que hace.
Es una exclusiva del The New York Times.
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