Los acontecimientos de Georgia han enfriado notablemente las relaciones entre Estados Unidos y Rusia pero también de la Alianza Atlántica con el gobierno de Moscú. A fin de cuentas, Georgia estaba llamando a la puerta de la OTAN para ingresar en la organización y se les estaban dando largas. Ahora, con la guerra, arrecian las presiones en uno y otro sentido.
Una y una parte coinciden en que nada será igual a partir de ahora. La OTAN ha roto formalmente las relaciones con Rusia pero cabe preguntarse si ésta será una crisis larga o si realmente estamos asistiendo a una escenificación diplomática de un enfado pasajero.
El Mundo se refiere hoy a esta cuestión. Leer el artículo.
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