El mundo deberá contar con la alianza entre China y Rusia aunque la cooperación entre estos países no sea del agrado de todos, consideró en Pekín el nuevo presidente ruso, Dimitri Medvedev, informa la agencia France Press.
"La cooperación ruso-china se transformó hoy en un factor clave para la seguridad internacional, sin el cual es imposible tomar decisiones importantes en el marco de la comunidad internacional", estimó el dirigente ruso ante estudiantes de la universidad de Pekín.
Medvedev en Pekin
"Tal vez la cooperación estratégica entre nuestros dos países no guste a todo el mundo, pero (...) esta cooperación obedece a los intereses de nuestros pueblos y vamos a reforzarla", agregó, y adelantó que Moscú y Pekín desarrollarían principalmente "proyectos económicos conjuntos".
El presidente ruso concluía en China una visita oficial de dos días, su primer viaje de relevancia al extranjero desde su investidura, el pasado 7 de mayo, luego de visitar Kazajistán.
Miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, Rusia y China están de acuerdo sobre muchos asuntos internacionales, en particular en el caso de los programas nucleares de Irán y Corea del Norea.
El viernes, Medvedev y su homólogo chino, Hu Jintao, alzaron la voz para denunciar el proyecto estadounidense para el despliegue de un escudo antimisiles en Europa del Este.
Este proyecto "impide el refuerzo de la confianza entre los Estados y la estabilidad regional y expresamos nuestra inquietud al respecto", afirmaron en una declaración conjunta.
Estados Unidos afirma que el escudo está destinado a protegerlo de posibles ataques de países como Irán. Rusia, por el contrario, estima que constituye una amenaza para su seguridad.
Ante los estudiantes chinos, el presidente ruso dijo que esperaba con impaciencia los Juegos Olímpicos de Pekín, del 8 al 24 de agosto, precedidos por manifestaciones durante el recorrido internacional de la llama en protesta contra la política china en el Tíbet.
A diferencia de la mayoría de las naciones occidentales, Rusia no se ha mostrado preocupada por la situación de los derechos humanos en China o su represión de las protestas que estallaron en Tíbet en marzo contra el dominio chino.
"Estoy convencido de que la organización de los Juegos Olímpicos será de muy alto nivel", declaró.
"Cuando vea los Juegos Olímpicos, apoyaré por supuesto a los deportistas rusos pero también a los deportistas chinos y espero que juntos ganemos todas las medallas", agregó.
Aún así, varios analistas destacan escollos en las relaciones entre Rusia y China, dos países que mantuvieron conflictos bélicos durante la era soviética.
Han tenido tropiezos sobre el proyecto de un oleoducto ruso de abastecer a la galopante y voraz economía China.
También rivalizan entre sí por el petróleo de Asia Central y el gas, que durante el periodo soviético permaneció bajo control ruso.
El presidente chino, por su parte, ha aceptado una invitación de Medvedev para visitar Rusia en 2009, anunciaron los medios de comunicación estatales.
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