Putin no deja la silla

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Quim Monzó, uno de los columnistas más brillantes de la prensa española, además de novelista de éxito, ironiza hoy en La Vanguardia sobre la silla que ocupan en el Kremlin el presidente Medvedev y su "segundo", Putin. "A la diestra de Dios padre" titula la columna.

Al hilo de una información de Kommersant, Monzó explica que en la reunión que mantuvieron para que Putin le sometiera a su aprobación la lista del nuevo gobierno, el ex-presidente siguió ocupando la silla que utilizaba cuando era el número uno del Kremlin. Y, para mayor ironía, parece que le cedía el sitio a Medvedev, pero éste dijo que "bah, ¿y qué más da?.

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Putin, a la derecha; Medvedev, a la izquierda. ¿Quién preside? Putin./ web Presidencia de Rusia

Este es el artículo:

Explica el diario ruso Kommersant que, el lunes, cuando el primer ministro Putin fue al Kremlin a proponer los nombramientos para su gobierno al nuevo presidente Medvedev, se acercó a la butaca donde acostumbraba a sentarse en su cercana época de presidente: a la izquierda de la mesa. Pero se detuvo y le dijo a Medvedev:

- Ahora, tu asiento es este.

Contestó Medvedev:

- Bah, ¿y qué más da?

Putin no se hizo de rogar. Se sentó en el mismo lugar que ocupó durante sus años como presidente. Detalla Reuters: "Una fotografía de ambos líderes, publicada en la página web del Kremlin - www. kremlin. ru- los mostraba sonrientes, al inicio de la reunión. Putin aparecía sentado a la izquierda y Medvedev a la derecha. Los inversores han estado buscando pistas sobre quién gobernará realmente la economía rusa (1,3 trillones de dólares) y quién controlará sus enormes recursos naturales. Analistas y medios de comunicación dicen que las sillas que ocuparon uno y otro el lunes, en la reunión en el Kremlin, demuestran que, al menos por ahora, Putin sigue en el asiento del conductor".

Si, según dicen, para guardar las formas la mujer del César no sólo tiene que ser honrada sino parecerlo, queda claro que, en Moscú, no hay formas que guardar y que ni siquiera es necesario maquillar la perpetuación de Putin en el poder. Incluso debe interesar que se evidencie que sigue siendo él quien corta el bacalao. Hubiese sido tan fácil cambiar de silla... Pero, como dijo Medvedev, tanto da.

Los asientos demuestran quién tiene el control. En las familias tradicionales, en la mesa el patriarca ocupaba uno de por vida - en la cabecera, a poder ser- y de ahí no lo movía nadie: porque cederlo a otra persona hubiese sido una muestra de debilidad. Desde su asiento perpetuo controlaba a sus súbditos familiares. Ahora, en las casas, la disposición en la mesa y en el tresillo la decide sobre todo el televisor. A más poder, puesto preferente ante la tele. Si los puestos preferentes los ocupan los hijos, podemos intuir el grado de consentimiento que hay en esa casa. Al más pringado (o sacrificado) de la familia es a quien le tocará verla de lado. Y la entronización en la mejor poltrona se complementa con el mando a distancia. Si la poltrona principal es el trono, el mando es el cetro.

También en la cama las personas que no duermen solas ocupan un lugar generalmente fijo, fruto de la costumbre. Pocas veces se altera esa disposición. Pero cuando una pareja es nueva hay que confrontar lados: "¿Tú prefieres la derecha o la izquierda?". Me gustaría saber, la primera vez que Putin y la ex gimnasta Alina Kabaeva acabaron en la cama, si uno de los dos, al llegar el momento de dormir, propuso un lado, si el otro le contestó "Bah, ¿y qué más da?" y - si eso pasó- quién dijo cada cosa.

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