¿Será compatible un presidente Medvedev impuesto por Putin, ahora reconvertido en primer ministro? ¿Quién dirigirá de verdad el país? ¿Asumirá el presidente el papel de "reina madre", como apunta algún diario, en detrimento de un jefe de ejecutivo fuerte que espera recuperar el puesto de presidente una vez pasado este mandato? Incógnitas de este tipo se mezclan en los comentarios editoriales en la mayoría de diarios españoles más influyentes.
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Matrioshkas en una tienda de Moscú/ AP-El Periódico
Para El País, "Putin va a seguir siendo en el horizonte inmediato el líder de un país entregado de siempre a las bases personales de la autoridad. Medvédev, 12 años más joven y sin clientela política alguna, le necesita vitalmente aunque no sea más que para proteger sus flancos de la plétora de altos cargos procedentes del KGB instalados en el Kremlin por su mentor. Mientras se dilucida si el nuevo presidente es un ilustre empleado o por el contrario es capaz de impulsar una agenda reformista propia, a Occidente en general y Europa en particular les conviene tomar al pie de la letra sus promesas de hacer de Rusia un país más libre y democrático".
El Mundo, por su parte, expresa la opinión de que "cumpliéndose el guión, sólo un día después de ser investido presidente de Rusia Medvedev, su antecesor y padrino, Vladimir Putin, fue ayer nombrado primer ministro. Tenía prisa por abrazar su nuevo cargo para así poder copresidir hoy el primer desfile militar con misiles que se celebra en la Plaza Roja desde la caída de la URSS. En la foto Putin saldrá, como quería, bien cerca de Medvedev, imagen que presagia lo que previsiblemente va a suceder en Rusia los próximos cuatro años: una insólita cohabitación entre el jefe del Estado y el primer ministro que se antoja muy complicada. Porque nadie cree que Putin esté dispuesto a desprenderse del poder casi absoluto que ha ejercido desde 1999. Al contrario, su hoja de ruta para seguir controlando los resortes del poder se está cumpliendo al milímetro. Primero nombró para sucederle a su delfín, Medvedev, confiado en manejarlo. Y sólo unos días antes de tener que ceder la Presidencia aprobó varios decretos mediante los que, entre otras cosas, se ha asegurado seguir siendo él quien controle a los gobernadores regionales, auténticos virreyes en la inmensa Rusia y piezas fundamentales para ejercer la autoridad. Putin es, además, el líder incontestable de Rusia Unida, partido que domina el Parlamento, lo que le confiere la última palabra ante el nombramiento de cualquier alto cargo. Todo ello deja a Medvedev un margen de maniobra ciertamente escaso".
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Presidente y primer ministro, durante el desfile de ayer en la Plaza Roja /APF
ABC dice que se han cerrado los cambios. "Rusia ha cerrado, presuntamente, el círculo del relevo de poder con la ratificación en la Cámara Baja del nombramiento del ex presidente Vladimir Putin como nuevo primer ministro. Pero en el fondo poco cambiará en Rusia porque el singular Putin ha dejado todo muy bien atado en su salida de la presidencia rusa. De entrada, su asunción del liderazgo del partido que en diciembre se alzó con dos tercios de los diputados de la Duma, Rusia Unida, le permitirá abordar las enmiendas constitucionales que considere oportunas; lo que es una sutil forma de controlar muy de cerca al nuevo presidente. Pero por si hubiese dudas, su descripción de las funciones del presidente en un discurso pronunciado en febrero, en el que describió el cargo de Medvédev como «simbólico garante de la Constitución» frente al «mayor poder ejecutivo en el país» con el que se refirió a su -ahora estrenado- cargo de primer ministro, son bien elocuentes de que los cambios en Rusia son para que nada cambie".
Entre la prensa de Barcelona, destaca La Vanguardia con su opinión de que "A juzgar por su primer discurso presidencial, a Medvedev le correspondería un papel menos ejecutivo - algunos llegan incluso a definirlo como una especie de reina madre-. Por ejemplo, al nuevo presidente le tocará impulsar reformas internas en cuestiones como la garantía de los derechos civiles y la promoción de la libertad, a las que se ha referido con insistencia, tanto durante la campaña electoral como en su primer discurso presidencial. Pero Medvedev deberá contar con el apoyo de Putin, el cual además de primer ministro se ha convertido en el presidente del partido Rusia Unida, con mayoría absoluta en la Duma".
El Periódico, por su parte, expresa sus impresiones de que "aunque el experimento se lleva a cabo en un contexto de extraordinaria pujanza económica, con el petróleo y el gas como herramientas esenciales del crecimiento, la orientación y disciplina de los poderes fácticos de la Rusia poscomunista --los oligarcas, el Ejército y los servicios secretos-- se atiene a vínculos personales y fidelidades no siempre confesables en el centro de los cuales se encuentra Putin y no Medvédev".
En el capítulo de artículos de opiníón firmados, Mateo Madridejos expresa en El Periódico su convencimiento de que las tendencias autoritarias dominarán esta extraña cohabitación y que el presidente Medvedev debería rectificar para hacer de la democracia un trampolín del desarrollo.