El todopoderoso Roman Abramovich, gobernador de una región rusa, propietario del Chelsea derrotado ayer en la final de la Champions en Moscú y multimillonario de nuevo cuño, quiere pasar también a la historia por su inquietud cultural.
En una reciente subasta de obras de artistas consagrados como Francis Bacon, entre otros, sobresalíó la vena compradora de este magnate.
Lo explica El País.
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