Las autoridades rusas podían hasta ahora decretar el cierre de los periódicos en caso de apología al terrorismo, al extremismo o al odio racial. Sin embargo, con la nueva reforma que acaba de votar favorablemente la cámara baja del Parlamento ruso (por 339 votos contra uno), las autoridades también pueden suspender y anunciar el cierre cuando se divulguen calumnias o difamaciones.
Según anuncia la CNN, la nueva ley amplía las definiciones legales de calumnia y de difamación. A partir de este momento, si supera un par de trámites previos, la ley ya estará en disposición de ser aprobada en la cámara alta del Parlamento, como parece probable. Después, Putin tendrá que rubricar la reforma legal. ¿Ha servido el rumor sobre la boda de Putin para justificar esta intensificación de la censura?
Al margen de estas especulaciones, lo cierto es que el ex primer ministro ruso está incluido en el listado de Reporteros Sin Fronteras que recoge a los principales enemigos de la libertad de prensa. "El pluralismo audiovisual no es más que una lejana quimera y la prensa informativa regional trabaja presionada por los gobernadores nombrados por el Presidente, o por los potentados económicos locales", asegura la organización.
Esta cuestión también merece un comentario del The New York Times.