La historia es real como la vida misma y la explica hoy el corresponsal de El Periódico en Rusia, Dmitri Polikárpov. Estafadores rusos timan a pensionistas temerosos de una nueva emisión de rublos que haga como, en 1991, que pierdan validez de la noche a la mañana determinados billetes de curso legal. Las reformas monetarias conllevan estas operaciones, frente a las cuales siempre aparecen los espabilados de turno.
Cola de jubilados para cobrar la pensión en el Sberbank / D.Polikarpov-El Periódico
Rublos bajo el colchón
Una vecina, la abuela Alevtina, es una persona muy asustadiza. A sus 78 años, vive sola y no hace ninguna cosa sin consultarlo. Cada vez que me llama a mi puerta, el preámbulo siempre es el mismo: "Tu que eres periodista y lo sabes todo..." La última vez que se presentó en mi apartamento fue para hablar de una nueva emisión de moneda. Me dijo que acababa de llamarle por teléfono una supuesta trabajadora social que le reveló "entre amigas" un gran secreto: va a haber en breve una nueva emisión de rublos. "Me ha ofrecido cambiar con antelación todos mis ahorros a billetes nuevos. ¿Sabes algo de esto?", me preguntó.Las reformas malditas
Tanto en la extinta Unión Soviética como en la Rusia moderna, las recurrentes reformas monetarias han sido siempre una maldición y fuente de estafas. Los ciudadanos rusos han perdido mucho dinero en las últimas dos décadas gracias a los cambios que ha experimentado la divisa rusa.Las nuevas emisiones de rublos de los últimos años de Gorbachov, hacia finales de los 80, fueron las más ruinosas. En 1991, poco antes del desmembramiento del imperio comunista, el entonces primer ministro, Valentin Pavlov, inició una reforma monetaria relámpago que prohibía de la noche a la mañana la circulación de los billetes de 100 y 50 rublos, equivalentes a 100 y 50 euros de la actualidad.
Las autoridades dieron a la población 72 horas para cambiarlos por billetes nuevos. En el banco público Sberbank, el único que había entonces, solo se cambiaban 500 rublos en efectivo en billetes antiguos por persona.
La gente hacía cola sin dormir. Hubo quien contrató a individuos que no tenían dinero en efectivo para que, a cambio del pago de un "interés", canjearan los billetes antiguos por los de nueva emisión. Las autoridades explicaron que era necesario invalidar los capitales ilegales procedentes de la economía sumergida que en aquella época se encontraban en efectivo en bancos extranjeros. Según datos no oficiales, los que más sufrieron fueron los pensionistas. Esa reforma fue una de las razones le costó el puesto a Gorbachov siete meses después.
Ahora, en Moscú, circulan rumores de que pronto habrá una nueva emisión de moneda y una crisis económica. A pesar de que el Kremlin lo ha desmentido repetidamente, estas informaciones ya han provocado preocupación entre muchos rusos, sobre todo entre los pensionistas. Están dispuestos a cualquier cosa para salvar sus modestos ahorros de una amenaza todavía aún imaginaria.
Algunos compran euros y dólares, otros cambian billetes a monedas que, según los presuntos especialistas, tendrán el mismo valor después de la reforma monetaria. "Al menos, así ocurrió en los tiempos de la URSS. Los que tenían monedas se forraron", recuerda Alevtina.
Los ancianos, las víctimas
Los estafadores aprovechan la incertidumbre visitando personas ancianas que salen poco de sus hogares para ofrecerles cambiar billetes actuales a unos nuevos que en realidad son falsos. Se presentan como empleados públicos o trabajadores sociales aprovechando la ingenuidad de las personas mayores. Mi vecina Alevtina se salvó por los pelos. Avisó a la policía de la llamada de la falsa trabajadora social, pero esta no volvió a llamar.
"En Moscú ya ha habido decenas de casos semejantes. Eligen a los viejitos que viven solos y que desde hace tiempo no salen de casa. Calculamos que hay varios grupos que se dedican a esto", dice Serguéi, un agente de policía que se dedica a investigar los delitos económicos. Las víctimas más probables son los que guardan sus ahorros en casa. Sin embargo, se han dado casos en los que los estafadores habían persuadido a los pensionistas a que fueran al banco a sacar dinero para cambiarlo.
En la Rusia profunda, la situación se presenta aún peor. Es tradicional en el pueblo guardar los billetes en casa. Esta costumbre arraigada hace la tarea de los estafadores más fácil. Recientemente, en la región de Vladímir, a unos 150 kilómetros al este de Moscú, detuvieron a una mujer que había saqueado varios pueblos aprovechando los rumores de la próxima reforma monetaria.
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