Que Putin y Stalin cada vez están más cerca -sólo les separa que aquel todavía no aplica las purgas- es la tesis del artículo de Valentí Popescu, colaborador de este blog.
Las conductas de Putin y Stalin
Valentí Popescu
La Comisión Electoral rusa acaba de rechazar la inscripción del último candidato de la oposición – Kasianov - que podría haberle disputado el poder al bando gubernamental en las elecciones del próximo 3 de marzo.
El hecho no sorprende en absoluto por cuanto encaja perfectamente con los métodos del presidente Vladimir Putin. Este ha adoptado la política de mano de hierro con que Stalin dirigió la Unión Soviética el siglo pasado. Cómo él, Putin apuesta por el pensamiento único, el militarismo y el vacío político en torno al partido que dirige. La única y gran diferencia con la política de Stalin es que hasta ahora no se ha recurrido a las “purgas” y asesinato de los disidentes.
La explicación de la conducta de Putin es que, por una parte, una nación de estructura democrática endeble y de las enormes dimensiones y diferencias sociales de Rusia requiere hasta cierto punto una política de mano dura.
Y por otra parte, un gobernante tan poco seguro del afecto de sus súbditos y la fidelidad de sus aliados tiene que curarse en salud eliminando preventivamente a cualquier rival. Es una situación que comparten Putin y Stalin pese a los más de 70 años que los separan, y de ahí la gran semejanza de las respectivas conductas.
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