Las especulaciones se volvieron realidad y la candidatura de Putin a las elecciones del 2 de diciembre se hizo efectiva. Ya no valen medias tintas: el presidente se quiere perpetuar, ahora como primer ministro.
Su primer discurso como candidato de Rusia Unida fue un ataque en toda regla contra los comunistas, los únicos que le pueden hacer sombra en la Duma, aunque a notable distancia. Los liberales, que están encontrando toda clase de dificultades para hacer una campaña en condiciones, también fueron objeto de las diatribas de Putin por
haber actuado en detrimento de la sociedad y el Estado, sirviendo los intereses de las estructuras oligárquicas.
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